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La ciencia que hay detrás del éxito de las ‘fake news’

En las redes sociales la mentira viaja mucho más rápido y llega mucho más lejos que la verdad. Si bien los bulos y la desinformación no son un fenómeno reciente, el auge de Facebook, Google y Twitter ha dado una nueva dimensión al problema, como prueban la investigación judicial en torno a la campaña electoral en Estados Unidos y los esfuerzos de los gobiernos europeos por adaptar la legislación a esta nueva realidad. En este contexto, la revista Science acaba de publicar el estudio más extenso hasta ahora sobre la difusión de fake news (noticias falsas) en la red, en el que se demuestra cómo una noticia falsa alcanza a miles de usuarios más que un contenido real.Un grupo de investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) ha examinado la repercusión en Twitter de noticias cuya veracidad o falsedad había sido previamente corroborada por seis organismos de verificación independientes. Partiendo de esa base, analizaron un total de 126.000 artículos tuiteados por tres millones de personas entre 2006 y 2017, con especial atención a los contenidos que lograsen más retuits. Los autores descubrieron que las noticias falsas tenían un 70% más de probabilidades de ser retuiteadas y que su difusión alcanzaba a entre 1.000 y 100.000 personas, en contraste con las informaciones verdaderas, que raramente superaban la barrera del millar de usuarios

IDENTIFICACION DE MODELOS DE FORMULACION DE POLITICAS QUE BUSQUEN VIVIR JUNTOS DE UNA CIERTA MANERA, EN ARGENTINA

Por Su Pereyra Rodríguez, abril 2015

La política, en tanto actividad, busca organizar el “vivir juntos” de una cierta manera. Para ello quedan involucradas dos dimensiones, La primera hace referencia a la contención de aquellos individuos que piensan diferente, que comparten valores y objetivos, aun con proyectos diferentes. La segunda representa a la cooperación, es decir los acuerdos sociales que posibilitan el vivir juntos, que forman parte del contrato social y que visibilizan la otredad y caracteriza “una cierta manera”. El vivimos juntos de una cierta manera, nos plantea una construcción de ese vivir. Esta construcción, nos propone un vivir ensamblados que tributa en un aprendizaje; y con este, un crecimiento político.

Esta manera característica de la política actual, implica 1) cambios en los tipos de partidos políticos (partidos atrapatodo); 2) un electorado fluctuante que no tiene fidelidad por un partido, sí tal vez por un voto; 3) crecimiento de la imagen mediática del “pasen todos”, y que es visto como más importante que el programa político que plantean; 4) posturas más pragmáticas que ideológicas evitando las posiciones de trinchera; 5) desarrollan o intenta desarrollar funciones integrativas, evitando caer en un reduccionismo o pragmatismo del cual a veces no saben cómo alejarse.

El vivir juntos de una cierta manera, define las relaciones entre los sujetos, es decir cómo se relacionan estos sujetos con las estructuras; qué características identifican las relaciones de amistad, de seguridad, de amenaza, entre otras. Pero todas estas relaciones son construcciones intersubjetivas. Es decir que las relaciones no son solo subjetivas.

Relacionado a esta línea de ideas, se encuentra el concepto de Nación que hoy nos lleva a reflexionar sobre el mismo como un colectivo. En este sentido “Nación” es un ensamblado de ciudadanos imaginario e imaginado, intrínsecamente limitado y soberano. Este ensamblado hace referencia a la voluntad de vivir juntos, de manera tal que raza, cultura, religión, definen y caracterizan una apariencia de nación.

Es en este sentido, que los “ismos” como ecologismo o islamismo, por ejemplo plantean el “derecho de ser” dentro de nuestra sociedad y nos invita a identificar estas transformaciones del poder. A los ciudadanos, se nos presentan en el momento de las elecciones diferentes alianzas entre partidos o entre candidatos. Estas alianzas son por los votos y no por un proyecto político.

En Argentina, parecieran existir dos propuestas de modelo de país. Uno, conformado por un sector en fuerte alianza con el capital y el sector industrial, ligado a un status socioeconómico objetivo, que le plantea al elector su voto a cambio de utilidades para todos pero con ajustes. El segundo modelo, ligado a sectores del capital y de servicios, está unido a la personalidad del candidato que buscará traccionar un proceso de identificación partidista, que apoya las utilidades alcanzadas en sectores más jóvenes.

Entre estos dos modelos, se observa una fuerte volatilidad electoral, con un aumento en el grado de incertidumbre electoral, que conlleva una fuerte tendencia a una cierta dispersión de candidatos.

En relación al primer modelo, otra característica identificadora consiste en que propone candidatos que provienen de sectores económicos, y son estos grupos económicos e industriales quienes se proponen alcanzar el poder. Plante un gobierno de un sector del capital, que está en pocas manos, altamente concentrado y hegemónico. La particularidad de estas alianzas, no es la fidelidad por un partido, sino por el voto del elector, adoptan una postura pragmática para favorecer sus alianzas. Este modelo tiene una función reductiva, de modo tal que las demandas e intereses de la sociedad son reformulados en demandas e intereses múltiples de opciones políticas sintéticas. Un ejemplo en este sentido es la formulación de reducir el cepo cambiario; pagarle a los fondos buitres lo que pidan.

El segundo modelo propone candidatos también ligados a sectores económicos y de servicios pero que desde sus formulaciones están dispuestos a enfrentar el hegemonismo económico y político. La propuesta de este modelo consiste en una función integrativa en torno a un programa y ejercen poder a nivel ejecutivo, incluso en el territorio provincial o municipal. Ejemplo de sus formulaciones proponen no doblegarse a los fondos buitres y negociar, es decir continuar por el camino de la cooperación sin perder soberanía.

Al interrogante sobre cuál de los dos modelos terminará imponiéndose en Argentina, la respuesta estará dad por aquél que marque un modelo de inserción argentino, con impacto en la región (ello implicará una nueva reconstrucción del vivir ensamblados en UNASUR). Pero, cualquiera de estos dos modelos que se imponga determinará en qué medida los argentinos somos capaces de organizarnos para vivir juntos de una cierta manera y como sociedad.

Ambos modelos tienen posibilidad de realización y de hacerse con el poder. Cualquiera podrá definir la agenda de los próximos años. Pero ambos difieren en la forma de definir e identificar a los actores que participan en la toma de decisiones. En el primer modelo, hay una tendencia marcada en la cual sectores de la oligarquía ingresan a la política, mientras que en el segundo se observa cómo sectores de la política se enriquecen en fuerte alianza con el sector servicios, y se transforman en nuevas oligarquías (dueños de propiedades, de tierras, de grandes acumulaciones de dinero, poseen fuerzas en la dirección política gracias a influencias económicas, controlan una actividad o institución incluso algún grupo minoritario, poseen la explotación de recursos naturales, en alianza con el poder). Estos dos modelos, tienen una forma de identificar problemas o cuestiones por resolver. Es decir una forma diferente de definir problemas. En cada uno de ellos, los actores y las redes que se constituyen y operan en torno a los problemas, influirán presionarán y accionarán diferentes recursos, removiendo obstáculos con vistas a alcanzar sus objetivos.

Veamos cómo la toma de decisiones ocurre en un mismo actor social individual. En este sentido “Yo” puedo decidir fumar o no. Ello no representa un problema público ya que se trata de una decisión puramente personal. Pero, cuando esta misma cuestión es objeto tratado por la política, deviene en un problema público. A partir de este momento las asociaciones de lucha contra el tabaquismo presionarán –de diferente modo y mediante diversos instrumentos- sobre los efectos del tabaquismo en la salud. Como resultado de esta presión, las autoridades movilizarán recursos contra el tabaquismo, y surgen evidencias contra el consumo por parte de la sociedad, o por tratamientos, entonces el problema se politiza.

Por su parte, quienes fuman, sienten que les cortan su libertad individual. Consideran que el tabaquismo no debe ser objeto de una respuesta pública porque consideran que fumar no es un problema político que merezca una intervención política. Ellos se oponen a la politización del problema.

Entonces, todo problema, no siempre es una política. No lo es en todas partes, una política, porque ello depende de la construcción que realizan los actores.

Regresando a los dos modelos identificados previamente, cada uno realiza su propia construcción politizando o no problemas por resolver. Esto es claramente una opción valorativa. Esto dependerá de qué “VALORES” son puestos en juego y qué peso se les asigna. Estos valores serán: interés?, seguridad?, trabajo?, más inclusión?, transparencia?